Viendo que el año terminó, y sintiéndome amenazado en mi anonimato por un tal "Martín", he llegado a la conclusión de que no puedo quedarme más acá. Esta noche parto rumbo a Carmelo, Uruguay, en una lanchita de Cazziola desde el puerto de Tigre. Allá comenzaré una vida nueva, cambiaré mi identidad, y me pondré un negocio de venta de chivitos uruguayos.
En Carmelo tengo planeado comenzar la pretemporada en algún club charrúa, crear un nuevo antyblog, y, si logro convencerlo, me llevaré al Chacal Bellina bajo otra identidad fantasma para que venga a entrenar juveniles conmigo.
Gracias por generar polémica desde las tinieblas y ayudarme a reirnos de nosotros mismos, aunque sea por un rato!!!
Abrazos para todos los cobardes anónimos!!!
El Antybloguer.
Ya de niño, el antybloguer desarrollaba pasta de cobarde anónimo

De paseo por el barrio, el anonimato siempre como primera premisa

Acosado por los paparazzi y a punto de perder el anonimato, el antybloguer se escapa al exterior